27 de marzo de 2007


Nacido en época de Viola.
Fui muy pequeño para Malvinas.
Me crié sin saber de campos de detención, ni desapariciones.
De luchas revolucionarias, de exilios y expropiaciones.
Imaginé que me hubiera tocado vivir en los 70´
Y no me puedo permitir olvidar.
Ahora ya mayor respiro libertad.
Falsa democracia que no condena a los genocidas.
Elijo pertenecer al reclamo que año a año pide por juicio y castigo.

¿Como le digo que ya no va más…?
Que salió otra cosa.
Lo del sábado quedo atrás. De eso no se habló.
Sigiloso me alejo cada día. Sin devolver la hora pendiente.
Vale la pena el cambio.
Realmente me estaba desgastando.
Demasiado competitivo para mí.
Ya empezaba a fastidiarme con la gente.
Los días están contados…
No soy especial, ni extraño.
Se lo que quiero y lo que no quiero hacer.
Respondo a las necesidades cotidianas.
Así como no me preocupa que el celular no reciba mensajes, no sé donde estaré viviendo el mes que viene.
Sin embargo trato de actuar con sinceridad.
González, fuera de acá!!!!!!!!!!
Y ándale, ándale, ándale...



9 de marzo de 2007

Podría escribir todo el día, llegaría tarde al trabajo, sin nada en el papel.
O simplemente decírtelo al oído, aunque repetiría como a otras.
Intentar plasmarlo en una imagen, corriendo el riesgo de que me mal interpretes.
Comprarte flores en San Valentín.
Llamarte en cada momento para saber simplemente que haces.
Escribir nuestros nombres dentro de corazones por los rincones.
Hay algo puro que intento contagiarte.
Y no pensar en el día que nuestras bocas se separen.
Porque por mucho que lo deseará, no estamos preparados para eso.


Mis sentimientos pocos claros, suelen plantear dudas.
Aún no he meditado sobre la muerte.
Ver fluir río de tus ojos, quedar inmutado.
No me olvidé el corazón en el cabaret.
Solo que no sale lo que queres escuchar.
Tendría que dejar de ser un artículo definido singular.
Lo estoy intentando…

15 de febrero de 2007


Hace tiempo que no teníamos contacto.
Me metí en tu casa, me senté en tu sillón.
Me serví jugo de la heladera.
Vi esos cuadros de tu familia en las paredes.
Pude apreciar el daño en tu interior.
Tu sensación de frustración de cara a otra relación afectuosa.
Apenas haberte tratado, siento conocerte.
No hubo manera de emitir palabras.
Menos sentir la temperatura de tus manos.
Al final del recorrido acabé en la misma cama.
Esta vez con algo en que soñar…



¿Otra vez por acá?

Un visitante que llegó desde no se donde.
Sin darme cuenta albergó a su familia, parientes y amigos.
Hace tiempo que pensaba haberme desligado de este tipo de inquilinos.
Que exprimen tu sangre hasta rebasar, sin importar el factor.
Van y vienen mientras realizo mis quehaceres cotidianos.
Sin control de natividad se reproducen a más no poder.
Nadie vive exento a esta clase de parásitos.
Suelo encontrarlos en alguna pileta. En la escuela seguro los he visto.
Y no entiendo como el gobierno no toma cartas en el asunto.
Ahora estoy en tratamiento para no comerme la cabeza.
Pero inspecciono la zona y cada vez aparecen más.
De solo nombrarlos me produce comezón.
No quiero convertirme en shaolin, aunque sea la solución definitiva.
No voy a desmalezar para que se vayan a otro baldío.
Quieren ser parte de mí, pues bien, van a tener que aguantar el aluvión de químicos que adquirí de promoción en el supermercado.
Y si tanta loción no los erradica de una vez por todas de mi cabellera, cuando el arado de dientes finos con ranuras transversales los detecte, disfrutaré apretando sus siluetas, hasta sentir ese sonido solo comparado con esas burbujitas de los envoltorios protectores que vienen cuando uno compra algún aparato nuevo y se envicia reventando.

23 de enero de 2007


Delirios de un Telemarketer.

Me siento como un jugador de fútbol.
Tengo la revisación médica y la oportunidad de concretar el pase.
Soy uno de los tres mejores en mi puesto.
Un desastre dibujando, efectivo para repetir como un loro.
Transmito seguridad con mi voz.
Padezco escoliosis.
Tendré que trocar el orín.
Oído y voz en perfecto estado.
Espero tener que dejar de lidiar con la cooperativa.
Encontrar mi posición en la cancha.
Y ya.

18 de enero de 2007


Es una empresa con más de 30 años en el mercado.
Tiene un speech agresivo.
El producto dicen que se vende bien.
Tarifas planas las 24 horas.
Formamos una cooperativa.
La firma no es nacional.
Contrata al call center para las ventas.
Empatía con el cliente nos solicitaron.
No hay aire acondicionado.
Pagan una mierda.
Me obligaron a firmar la renuncia antes de empezar.
¿Esto es un trabajo decente?


Niños y drogas. Problemas familiares.
Posibles suicidios.
Encuentros prematuros con la muerte.
De 78, 18.
Primeros en el consumo de cocaína en la secundaria.
Microinfartos irreparables en el cerebro.
Necesitan delinquir.


Todo en un rincón.
Amontonado en el ángulo de las dos paredes, mientras el resto del living permanece vacío.
La música en su mínimo volumen, rompe el silencio de la noche.
A dos cuartos de la pareja apareando.
Metiendo en problemas a mi chica.
Giro la cabeza y no lo creo. La vereda está ahí.
Hay helado en la nevera.
5 metros hacia la puerta que da a la calle.
Ya no es salir y sentir el sudor de la meca en el balcón.
Paralizado en el paraíso.
Experimento la sensación de salir y mirar el frente.
Señores: es una casa!!!!!!!!