Desperté sin saber por qué.
Solo recordé que no había nada de comer.
Lamí el teclado, el acolchado y no eran de mi agrado.
Me di cuenta que tanto celular era en vano.
Puedo darme el lujo de vender esta porquería en la galería norte por 20 pesos.
Comprar panchos, manzanas, apios.
O entregarlo a mi dealer como forma de pago.
Todo sea para calmar esta ansiedad de engullir algo.
Te extraño.
Si pudiera hacer algo para sentir tus calles hoy.
Con huéspedes en mi cabeza, que no dejan de actuar.
Nos hablamos sin decirnos nada.
Ojalá pueda despertar el lunes por la mañana,con la marcha a la bandera emanando de tu boca.
Volver a la normalidad.
Necesito salir de este páramo.
Días de pueblo.
Largos, pesados, sin significado, solo pasan sin darse cuenta uno.
Y aquí me encuentro, renegando por computadora.
Lejos de quien amo.Calma ya va a llegar el domingo.
Hoy hace 35 grados.
El calor es insoportable.
Bajas de tensión por la enorme demanda de energía.
Cantidad de goteras en las veredas.
El desecho de los aires acondicionados.
La empresa estatal exige declaración de aparatos eléctricos.
A la vez que no se hace cargo por los daños producidos.
Idas y vueltas en reclamos que no llegan a nada.
En casa el ruido del estabilizador.
¡Atentos!!!!!!!!Nos acechan las altas temperaturas
Está ahí. No puede ocultarse de mis ojos.
Preso por las cuatro paredes de la obra.
Fumando un cigarrillo en la oscuridad de su nido.
Privacidad cero.
Fea situación para un reservado.
Conviviendo con los dolores del baño químico.
Me pregunto que siente cuando lo observo y lo saludo desde la lejanía.
Pánico a las miradas.
La relación avanza, junto a la construcción.
Una intriga me mantiene a la espera por conocernos.
Nunca se anunciaron.
Entraron sin más y revolvieron toda la casa.
Buscaban algunos libros, afiches y panfletos de la época supongo.
No había necesidad de que golpearán a mamá, ella igual poco sabía.
Esa noche dejé el país por la puerta de atrás.
Empecé mi vida en otro lugar, creyendo que yo estaba equivocado.
Fui exiliado por obligación.
No pude despedirme de mis compañeros.
Nunca tuve en claro porque seguíamos la estatua.
Mas que estatua un símbolo de fé.
Tampoco comprendí algunas cosas de pequeños.
El recorrido todos lo años cambia.
Cambia el orden de los factores.
Ahora aquella imagen sagrada, acompaña a la multitud.
Soy un desalmado.
No puedo controlar mis impulsos.
Actuó por instintos.
No tengo problema de cagar en el baño de tu casa.
Tu mamá desnuda no me atrae.
Prefiero la cola sin pelos de tu padre.
No dejo de masturbarme con Julie Giani.
Vuelvo al campo y estoy excitado.
Te imagino. Sueño.
La primavera. Automáticamente enamorado.
Viajo por cada centímetro de tu piel.
Me detengo en la delicadeza de tus dedos.
Y encuentro a alguien con las manos más frías que yo.
Te comería la boca de un beso.
Saldríamos a pasear por el parque.
A ver una película ¿porque no?
Sería un desafío empezar de nuevo.
Tan marcado por una relación, que repentinamente desconfío en el amor.
Vueltas de reloj. Una calesita donde está el anfiteatro es un recuerdo más.
Tu imagen en mi cabeza. Un disparador de sínglese.
Y lo que me ata a este mundo. Tu compañía.
El afecto que podamos intercambiar.
Para no pasar desapercibidos y tener una muerte vulgar.
Quiero a alguien por quien llorar ahora.
Me cansé de respirar.
Un día de invierno las gemelas se elevaron en el Uritorco.
No hubo viento que las derribara.
Azotadas por el frío de la montaña, nos cobijaron.
No divisamos extraños.
Ninguno que no hayamos visto en el cotidiano.
Un hermoso lugar que nos ofrece la naturaleza.
Ahora el cerro cerró.