23 de julio de 2007


La anestesia puebleril desembocó en un frió atroz que la naturaleza se encargo de solidificar.
Ya nadie quiere salir de sus casas.
Mucho menos compartir sensaciones, miedos, logros y frustraciones.
Este puñado de personas, esparcidas por este suelo pampeano sin motivaciones, sin estímulos, ve cagar copos de nieve y salta de alegría.
Cuando el astro rey desvanece esa ilusión, autómatas vuelven a empacharse de idiotez, de una modorra constante que los devuelve a ese letargo eterno, infinito, sobre sus vidas.

9 de junio de 2007


Palmitano ya no quiere que lo llamen más.
Esta cansado de tener que dejar la cama para atender el teléfono 5 o 6 veces por día.
Desespera y pide hablar con algún supervisor.
Exige que lo saquen de la base de datos.
Palmitano es discapacitado, tiene problemas en sus piernas.
Un día me reveló su angustia.
No pude hacer otra cosa que tomarme la cabeza.
Pensando en el porvenir de Palmitano, sugerí que adquiera el servicio o corte su línea.
Siempre hay alguna manera para volverse loco.
Y yo contribuí al sufrimiento de Palmitano.


En trance nuestros ancestros crearon el concepto de imagen.
Dibujaban puntos y líneas, provocadas por una excitación en el cerebro.
Despierto y no recuerdo con precisión lo pasado.
Mi psicóloga indaga en lo profundo de mis memorias.
Un choque entre labios en la esquina de una farmacia.
La criatura deja la pelota al costado de la calle.
Al teléfono, el viejo Palmitano desde su cama postrado, pide clemencia.
Busco un remedio casero para el dolor de muelas.
Más lo niego, más me duele.
No acostumbro a interpretar este lenguaje de sueños.
Palmitano en su interior gritó ¡Ayudenme!

3 de mayo de 2007

Relación rota.
Cada lazo laboral se desvanece en cuestión de meses.
No estoy arrepentido. De algo sirvió.
Me di cuenta que no avanzo en relación de dependencia.
Otra reseña para mi currículo.
Que se está armando lindo.
Me juego al cambio.
Empiezo mi campaña.

27 de marzo de 2007


Hola Mamá, quería preguntarte donde esta Papá.
Siempre de chico me decías que estaba de viaje, demorado en su trabajo o compartiendo una cena con sus compañeros.
Hoy ya soy más grande y quiero que me digas la verdad.
¿Porqué tanto miedo por decirme quien era Papá?
¿Qué hacía Papá que era tan peligroso?
Si se pasaba la mayor parte de su tiempo escribiendo, sacando una foto.
Tenía ideas raras, como una equilibrada repartición de la riqueza, la lucha por el beneficio de las masas y algún descuento en el boleto para poder estudiar.
Un país para todos, sin diferencias raciales, ni sociales.
¿Que habrá hecho papá que le costo la vida?
Si eran épocas de democracia, libre expresión, donde uno podía decir y hacer.
Pensándolo bien, ¿no se si había tanta libertad?
Se ve que mucho los libros de papá no gustaban porque los quemaron todos.
Nadie valoró el tiempo que papá le dedicaba a escribir.
Igual me pareció exagerada la cantidad de policías que lo vinieron a buscar.
Como en las películas cuando rodean la casa del asesino, previo a su ejecución.
Si iba a recibir una mención por su trabajo, no hacia falta que fuera encapuchado y esposado.
Desde esa noche que no tengo noticias de donde está papá.
Ojalá hubiera ido a comprar cigarrillos, como algunos que nunca regresan.
O de viaje por el resto del mundo, conociendo otras culturas, como muchos exiliados que dejaron por obligación el país.
Yo todas las noches pienso lo hermoso que era de chico jugar con papá.
Lo extraño como cualquier hijo lo haría con un padre desaparecido.
Me gustaría verlo llegar desde la puerta y que me diga que todo esto fue un sueño.
Lo de los 30.000 desaparecidos digo, y todo eso de la expropiación de bebés.
Para poder ir juntos a la plaza y disfrutar una tarde entre los dos.
Mamá cada tanto recibe llamadas diciéndole que se lo van a devolver en bolsas o que lo vaya a buscar al fondo del lago.
Esos graciosos juegan a hacer cachadas por teléfono y nunca dan la cara.
Algún día nos reencontraremos y el me explicará bien lo que sucedió.
Guardo su recuerdo en lo profundo de mi corazón.
Prometimos con Mamá no olvidar…

Nacido en época de Viola.
Fui muy pequeño para Malvinas.
Me crié sin saber de campos de detención, ni desapariciones.
De luchas revolucionarias, de exilios y expropiaciones.
Imaginé que me hubiera tocado vivir en los 70´
Y no me puedo permitir olvidar.
Ahora ya mayor respiro libertad.
Falsa democracia que no condena a los genocidas.
Elijo pertenecer al reclamo que año a año pide por juicio y castigo.

¿Como le digo que ya no va más…?
Que salió otra cosa.
Lo del sábado quedo atrás. De eso no se habló.
Sigiloso me alejo cada día. Sin devolver la hora pendiente.
Vale la pena el cambio.
Realmente me estaba desgastando.
Demasiado competitivo para mí.
Ya empezaba a fastidiarme con la gente.
Los días están contados…
No soy especial, ni extraño.
Se lo que quiero y lo que no quiero hacer.
Respondo a las necesidades cotidianas.
Así como no me preocupa que el celular no reciba mensajes, no sé donde estaré viviendo el mes que viene.
Sin embargo trato de actuar con sinceridad.
González, fuera de acá!!!!!!!!!!
Y ándale, ándale, ándale...



9 de marzo de 2007

Podría escribir todo el día, llegaría tarde al trabajo, sin nada en el papel.
O simplemente decírtelo al oído, aunque repetiría como a otras.
Intentar plasmarlo en una imagen, corriendo el riesgo de que me mal interpretes.
Comprarte flores en San Valentín.
Llamarte en cada momento para saber simplemente que haces.
Escribir nuestros nombres dentro de corazones por los rincones.
Hay algo puro que intento contagiarte.
Y no pensar en el día que nuestras bocas se separen.
Porque por mucho que lo deseará, no estamos preparados para eso.


Mis sentimientos pocos claros, suelen plantear dudas.
Aún no he meditado sobre la muerte.
Ver fluir río de tus ojos, quedar inmutado.
No me olvidé el corazón en el cabaret.
Solo que no sale lo que queres escuchar.
Tendría que dejar de ser un artículo definido singular.
Lo estoy intentando…

15 de febrero de 2007


Hace tiempo que no teníamos contacto.
Me metí en tu casa, me senté en tu sillón.
Me serví jugo de la heladera.
Vi esos cuadros de tu familia en las paredes.
Pude apreciar el daño en tu interior.
Tu sensación de frustración de cara a otra relación afectuosa.
Apenas haberte tratado, siento conocerte.
No hubo manera de emitir palabras.
Menos sentir la temperatura de tus manos.
Al final del recorrido acabé en la misma cama.
Esta vez con algo en que soñar…